PACTO EL ELEMENTO CLAVE




En Malaquías 2:13-16 cuando El Señor reprende al pueblo de Israel, rechazando las ofrendas que ellos le presentan, por haber sido ellos desleales con sus mujeres, es donde más claramente se ve que Dios considera al matrimonio como un pacto. Este pasaje tiene el mismo sentido de 1 Pedro 3:7 cuando el apóstol le ordena a los esposos tratar bien a sus esposas para que “sus oraciones no tengan estorbo”.
“Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu

juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu

compañera, y la mujer de tu pacto”.



Malaquías 2:14




El Pacto es el elemento clave del matrimonio. Un matrimonio no puede ser visto como un simple contrato o un acuerdo entre dos personas. Muchos probablemente no entienden lo que encierra el concepto de Pacto en la relación matrimonial. Seguramente por eso fue que el apóstol Pablo se refirió al Matrimonio como un "Grande misterio" (Ef. 5:32), pues sólo quienes han conocido a Dios y han permitido que El dirija su matrimonio pueden entender que han hecho pacto con su cónyuge y con Dios.

El misterio era definido como una forma de conocimiento que confería invaluables beneficios, pero que estaba restringido a un grupo especial, en este caso a los casados. Quienes hacían parte del misterio estaban unidos por sus principios y practicas de fe.

I.- CARACTERÍSTICAS DE LOS PACTOS.

Para entender la dimensión de lo que implica un pacto en el contexto bíblico se deben analizar las características que estos encerraban. El término hebreo “berit”, que se usa para pacto tiene muchas connotaciones. Su significado es muy amplio, pues se puede traducir como “compromiso, obligación, o promesa”. También es relacionada con las palabras “juramento” y “alianza”, pues en el pacto se empeñaba la palabra (Dt. 29:12-14). Los pactos eran formas de relacionarse entre personas o entre pueblos, por medio de ellos se hacían convenios.

Un pacto se podía realizar entre dos hombres, como es el caso de Abraham y Abimelec cuando hacen pacto de no agresión (Gn. 21:22-31). Es un pacto de común acuerdo. Había pactos entre Dios y hombres, como es el caso de Noé y Dios después del diluvio. Dios hace pacto con Noé y sus descendientes y con todo ser viviente, comprometiéndose a no destruir más la tierra por inundación (Gn. 9:1-17). Es un pacto unilateral, Dios es quien establece el pacto y además da una señal como garantía, el arco iris, El empeña su palabra.

También había los pactos bilaterales como el Dios con Abraham (Gn. 15:7-18 y 17:1-14). Dios se comprometía a cumplir la promesa y Abraham y sus descendientes cumplirían su parte. Era importante tener la garantía acerca de quienes hacían el pacto lo cumplieran, por eso es que Dios se arriesga con Abraham, pues el sabía que era un hombre que guardaría el pacto.

“Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer...

Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después

de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y

juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha

hablado acerca de él”
Génesis 18:16-19

Todo pacto incluía varios aspectos, como en el caso del pacto entre Jacob y Labán (Gn. 31:44-54):

• Un testimonio o señal.
• Una declaración del pacto e invocación de Dios como testigo.
• Sacrificio de victimas.
• Sanciones por incumplimiento.

La señal
 o testimonio era un recordatorio o una evidencia visible del pacto. Además del arco iris, otra señal visible de pacto que se encuentra en Génesis 17 es la circuncisión que Dios demanda de Abram y de sus descendientes. 
La señal era para identificar quienes estaban en el pacto. En el caso del matrimonio la señal visible es la argolla.

La declaración del pacto era la invocación de Dios como testigo. Dios mismo se encargaría de asegurarse de que el pacto se cumpliera, de tal forma que quien no lo hiciera tendría que vérselas con El. Dios era el atalaya, el juez del pacto (Gn. 31:49-53). Dios no era un invitado de piedra a los pactos, El tenía una parte activa en ellos. Cuando se involucraba a Dios en el pacto, se respetaba. Ese fue el caso de Josué y los príncipes de toda la congregación quienes siendo engañados por lo gabaonitas hicieron pacto o alianza con ellos, y al descubrir el engaño mantuvieron su palabra pues habían “jurado por Jehová Dios de Israel” (Jos. 9:1-20). Contrario a esto fue lo que hizo Saúl muchos años después, quien incumpliendo el juramento mato a los gabaonítas y esto trajo hambre al pueblo como consecuencia (2 S. 21:1-14).

“Nosotros les hemos jurado por Jehová Dios de Israel; por

tanto, ahora no les podemos tocar... les dejaremos vivir para

que no venga ira sobre nosotros por causa del juramento

que les hemos hecho”

Josué 9:19

El sacrificio de la victimas se hacía inicialmente como símbolo de comunión, pues las partes involucradas participaban del banquete. Pero el significado de dividir los animales después de sacrificarlos era un recordatorio de que eso mismo le podía pasar a quien incumpliera con el pacto. Esto tiene que ver con una formula de juramento que se uso más adelante por quienes establecían un pacto que decía “así me haga Jehová y aún me añada” (2 S. 3:35; 1 R. 19:2; 20:10)La implicación del sacrificio en el matrimonio la consideraremos más adelante.

El pacto era un compromiso bajo pena de muerte. La sanción por incumplimiento era a muerte, este era el único castigo. Quienes hacían el pacto podían reforzarlo por medio de una declaración de automaldición pasando por entre las dos partes de un animal despedazado. En Génesis 15:17 Dios pasa por medio de los animales divididos como una forma de autojuzgarse si no cumple en pacto. Estas sanciones hacían que el pacto fuera más que un acuerdo o un contrato, era algo donde aún se arriesgaba la vida.

II.- LOS ALCANCES DEL PACTO.

Al considerar las características de los pactos, se puede encontrar que sus implicaciones o alcances son bien importantes. De allí que el matrimonio civil difiera del matrimonio cristiano, pues el primero es un simple contrato entre dos personas que se comprometen libremente a aportar el 50% cada uno, de tal suerte que si no se cumple con lo pactado el contrato se puede dar por terminado.

El matrimonio cristiano es diferente pues éste es un pacto que se hace con el cónyuge y con Dios. Es decir que si se incumple el pacto, no se está fallando solamente a la otra persona, sino también se le está quedando mal a Dios. El también tendrá derecho, como lo hizo con Israel, de pedirnos cuentas si estamos cumpliendo o no con el pacto. Cada cónyuge se compromete a aportar el 100% para el alcanzar el propósito divino.

En el pacto matrimonial los esposos le están empeñando su palabra al cónyuge y a Dios. El es un Dios de pactos, pues es un Dios de palabra. Por eso es que nos exhorta a que al hablar “nuestro si sea si, y nuestro no sea no” (Mt. 5:37). De allí que los votos matrimoniales que se hacen en la ceremonia sean tan importantes pues por cada palabra que se pronuncie se tendrá que dar cuentas a Dios.



“Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras

serás condenado”.

Mateo 12:37

Todo matrimonio tiene que ser consciente de que si Dios fue quien instituyó el 
pacto matrimonial, El es quien lo gobierna y dicta los principios para su funcionamiento. Es por eso, como veremos en los próximos capítulos, que Dios espera que los esposos no se miren de igual forma como ven a las demás personas, pues ellos tienen que descubrir el uno al otro la esencia de la imagen de Dios en el cónyuge.

El pacto requiere, como lo dice el apóstol Pablo, que “las casada se sujeten a su marido como al Señor”, es decir que ellas se sujetan a su esposo primeramente porque aman al Señor, y le obedecen, y no por los méritos que tenga su marido. Así mismo “los maridos aman a sus mujeres, como Cristo amó a la iglesia y se sacrificó por ella”, es decir de una forma incondicional, con un amor que nace de la relación con Dios (Ef. 5:21-33). Todo esto deja ver que el 
pacto matrimonial se hace con base en el sacrificio de Cristo, como un pacto con Dios.

III.- IMPLICACIONES DEL PACTO.

Además de todos los aspectos involucrados anteriormente en el pacto matrimonial, también existen cinco implicaciones que lo gobiernan:

1.- Trascendencia.

La trascendencia  radica en que su origen no es terrenal, no es el resultado de la conveniencia del ser humano de cómo vivir mejor. Ya dijimos que quien creó el matrimonio fue Dios mismo, surge de su corazón y estaba proyectado desde ante de la creación del ser humano. El matrimonio trasciende al tiempo y al espacio.

2.- Jerarquía.

EL 
pacto matrimonial implica un orden establecido. En 1 Corintios 11:1-3 se especifica como es ese orden: Cristo sujeto al Padre, el hombre sujeto a Cristo, la mujer sujeta a su esposo y los hijos sujetos a los padres. El hombre debe sujetarse a Cristo y cuando esto no sucede se ven los resultados que muestra la sociedad de hoy. La jerarquía no debe ser mal entendida, pues no implica humillación, ni subyugación, fue dada más por orden. La responsabilidad de ser cabeza implica que el hombre no hace lo que le viene en gana, sino que se sujeta a Cristo.

3.- Ética.


Esta implicación tiene que ver con el hecho de que el pacto matrimonial no se gobierna en un contexto relativista, donde cada uno hace lo que mejor le parece y cada uno pone sus reglas.


En el matrimonio es Dios quien establece las normas de conducta. Es en su Palabra donde El revela como es que deben funcionar los matrimonios.

4.- Sanciones.

Hay bendiciones, alegría, prosperidad, gozo, satisfacción para el que es fiel a los principios. Pero también hay consecuencias negativas o sanciones para quienes no cumplen los principios del 
pacto matrimonial. Dios estableció tanto lo uno como lo otro.

5.- Continuidad.

Esto quiere decir que la influencia del 
pacto matrimonial también se verá en las futuras generaciones. Todo matrimonio deja una huella, un legado para sus hijos y nietos, y demás generaciones. Ese legado puede ser de maldición o de bendición, dependiendo del cumplimiento que se le haya dado al pacto con Dios y con el cónyuge.
IV.-LA IMPLICACIÓN CENTRAL DEL PACTO MATRIMONIAL.

Anteriormente se anotó que todo pacto implicaba un sacrificio. Así mismo ocurre en el 
pacto matrimonial donde debe haber una entrega total. Cuando el pacto se ha hecho con Dios y no sólo con la esposa o el esposo, se debe actuar como lo hizo Abraham quien era obediente a Dios y estuvo aún dispuesto a sacrificar lo más valioso que tenía, a su propio hijo Isaac.pacto matrimonial implica una entrega total por parte de los cónyuges. No se entrega sólo una parte, se entrega todo. Ese sacrificio es poder llegar a decirle a la pareja que “todo lo mío te pertenece a ti, incluido yo mismo”. A eso se refería Pablo cuando dijo que:

 “la mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene potestad sobre su propio cuerpo el marido, sino la mujer” 
(1 Co. 7:4).

Cuando los novios van al altar para sellar su 
pacto matrimonial, deben saber que está muriendo a ellos mismos, a sus deseos, a su independencia, a su egoísmo, “así que no son ya más dos sino uno” (Mt. 19:6). Ninguno de los dos puede llegar al pacto preguntando que es lo que recibirá, sino que debe ir pensando en que es lo que va a aportar.

El sacrificio se tendrá que vivir constantemente dentro de la relación matrimonial. Es cuando tengan que humillarse para perdonar, para aceptar los errores, para comunicarse y enfrentar los conflictos cuando necesitarán de la gracia de Dios y del sacrificio de Cristo para alcanzar la armonía en su relación.

“De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae

en la tierra y muere, queda solo; pero si muere

 lleva mucho 
fruto”

Juan 12:24

Pidan al Señor que los dirija y encomienden su matrimonio en sus manos. No hay nada mejor que vivir nuestro matrimonio de esta forma.

Bendiciones

Jorge Rojas y Luz Elena Pérez

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