EXPRESANDO EL AMOR



Casi todos los matrimonios, por no decir que todos, cuando se inician esperan que el amor les dure para toda la vida. Lo cierto es que el amor va madurando y si la pareja no está preparada para los cambios tendrá muchos problemas, hasta el punto de llegar a terminar la relación. Es por eso que en todo matrimonio se necesita aprender a expresar el amor de una forma conveniente.

Un error grave en el que incurren la mayoría de los cónyuges es el de expresar amor de una forma egoísta. De allí que se escuchen frecuentemente expresiones tales como “yo te amo a mi manera” o “yo te digo que te amo cuando me nazca, cuando lo sienta”. Lo cierto es que se ha enseñado que el amor es un sentimiento natural, casi irracional, o innato en los enamorados. Esto ha hecho que el concepto de amor se haya limitado a una mera emoción que depende del “encanto” que despierta el otro. El amor depende de lo que el otro tenga para ofrecer. El problema está en que ese “encanto”, ese romanticismo que se genera recíprocamente entre los enamorados se desgasta, y sino se cultiva, se acaba y el amor se pierde.

Algunos especialistas han sugerido que “el amor romántico”, ese amor de sentimientos, tiene una duración máxima de dos años. De allí en adelante el amor deja de basarse en el sentimiento. El amor ya no depende de lo que el otro pueda ofrecer, sino que nace como una decisión. El amor se convierte en un acto de la voluntad. El amor ya deja de darse naturalmente y pasa a ser algo que se construye cotidianamente. El amor es una entidad viviente que necesita alimento, agua, cultivo.

Todos los matrimonios necesitan aprender a expresar amor, de tal manera que les garantice tener relaciones estables para toda la vida. Cada cónyuge debe saber que tiene que invertir diariamente en su relación para construir ese amor que los ayude a estar en el propósito divino para su matrimonio. Unos esposos que cultivan su amor, tienen garantizada una segura retribución a su inversión. Hay que invertir para luego recoger.


“Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.

Gálatas 6:7



I.- EL VERDADERO AMOR

En 1 Juan 4:7-8 dice que para amar verdaderamente “es necesario primero conocer a Dios, porque Dios es amor”. De tal forma que quién no ha conocido a Dios difícilmente podrá experimentar el verdadero amor. La esencia del verdadero amor está en experimentar el amor de Dios en la vida. El esposo y la esposa que quieran amar verdaderamente a su cónyuge tienen primero que experimentar el amor de Dios. Es el Espíritu de Dios quien capacita a los esposos para amarse de la forma como Dios los ama (Ro. 5:5).

Es por esto que al esposo se le pide que ame a su esposa de la forma como Cristo amó a la iglesia. El esposo debe tomar como ejemplo de amor, el amor de Cristo. De no ser así, terminará amando a su esposa “a su manera”, es decir en una forma egoísta. El amor de Cristo es perfecto pues nace de Dios, sin importar la condición del ser amado, en este caso el hombre pecador.

“El verdadero amor”, el amor de Cristo tiene varias características que es necesario conocer para llegar a imitarlo:

• Es un amor incondicional. Un amor que se da “a pesar de”, sin importar las circunstancias (Ro. 5:8).

• Es un amor que nace de El. Dios no espera a que el hombre le ofrezca algo para amarlo. Dios no da amor, El “es amor”, El se da así mismo, es su naturaleza. Si Dios no amara estaría negando su naturaleza (Is. 43:25).
• Es un amor que busca el bien del otro. No es un amor egoísta que busca aprovechar lo que el otro ofrece, sino que se da sin importar que el otro no lo ame. Siempre está buscando la promoción del otro, invierte para construir una relación de amor (Ef. 2:4-9).
• Es un amor que toma la iniciativa. Como se vio en el perdón de Dios, igual sucede con su amor, siempre está dispuesto a dar el primer paso (Fil. 2:5-8).
• Es un amor que se entrega, que se sacrifica. En el pacto matrimonial se vio que todo pacto implicaba un “sacrificio”. Es en el verdadero amor donde se da ese sacrificio. Es un amor que siempre está dispuesto a entregarse por el otro sin importar las consecuencias (Jn. 3:16).
 Es un amor de decisión, por voluntad. Es un amor que se da porque quién ama así lo decide, sin mirar los méritos del otro (1 Jn. 4:10).
• Es un amor que permanece a pesar de las circunstancias, que no está condicionado por el tiempo (Ro. 8:35-39).

Estas características del amor de Dios son las que se espera que vivan todos los matrimonios.
También el apóstol Pablo describió magistralmente “el verdadero amor”


En 1Corintios 13 :



“...el amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia,

el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada
indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo
lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El
amor nunca deja de ser.....”


En este texto el amor es mostrado como lo más importante, mucho más que la “fe” y la “esperanza”. Este “amor de compromiso”, “amor maduro”, está destinado a permanecer. Es un amor que está por encima de los mejores dones espirituales. A este amor es al que debe apuntar todo matrimonio.

Cualquier matrimonio que aspire a experimentar el amor de 1 Corintios 13 deberá ser guiado por el Espíritu Santo. Sólo la gracia de Dios podrá lograr que seres imperfectos lleguen a amarse con paciencia, cariño, misericordia, generosidad, humildad, cortesía, confianza y sinceridad.



Alguien dijo:  “el verdadero amor” como aquel que se escribe con “d” de “dar”. Es aquel que no se basa en lo que se va a obtener del otro, sino en lo que se le puede dar a la otra persona. “El verdadero amor” es aquel donde cada cónyuge aporta el 100 por ciento, no el 50 y 50.

Es el amor que no se preocupa solamente por satisfacer las necesidades propias, sino que también se dedica a satisfacer las de la otra persona. El amor maduro, “el verdadero amor” decide atender primero al cónyuge, llegando a descubrir que se consideran las necesidades del otro como más importantes que las propias. Es un amor donde importa más la relación y la otra persona que sus propios deseos.


II.- CONCEPTOS ERRADOS SOBRE EL AMOR.
Ya se mencionaron algunos conceptos erróneos acerca del amor. Sin embargo, existen muchos conceptos que han

hecho que el amor sea mal entendido. Veamos algunos de ellos:

1.- El amor condicionado.

Mucha gente ha aprendido a dar y a recibir amor cuando el otro cumple ciertos requisitos. La motivación para éste amor es egoísta y la meta será conseguir algo a cambio del amor. Este es un tipo de amor que se da especialmente en la relación con los hijos. De allí surgen expresiones como “si eres un buen niño papá te querrá”. El problema surge cuando se lleva esa idea al matrimonio, pues alguno de los cónyuges finalmente se sentirá utilizado y ese aparente amor se convertirá en resentimiento.

2.- El amor por conveniencia.

Aquí el amor se expresa por algo que el otro es, o tiene o ha hecho. Es un amor producido por cierta cualidad o condición en la vida del individuo. Por ejemplo cuando se ama por la belleza, la base del amor está en “te amo porque eres bonita”. Lo negativo de esta expresión de amor está en el hecho de que cuando aparezca alguien con una mejor cualidad que aquella por la cual se es querido, el amor se termina. Es entonces cuando se dice “ya no te amo pues hay alguien mejor que tu”.

3.- El amor es ciego.

Esta es una expresión muy popular y se puede confundir con el amor incondicional que se espera de los cónyuges. Cuando el amor es incondicional no quiere decir que se ignoren los defectos y faltas del otro, lo que pasa es que se le conoce plenamente y se acepta por completo, sin exigir nada a cambio. Cuando se considera que el amor es ciego quizás se pasen por alto los defectos del otro durante algún tiempo, pero eso no dura para siempre. En lugar de ser ciego, el amor debe ser realista.

4.- El amor es la base del matrimonio.

El amor no es la base del matrimonio, el matrimonio es la base del amor. Si el amor fuera la base del matrimonio, cuando éste se desgasta y se acaba, también se acaba el matrimonio. Pero cuando la base del amor es el matrimonio, siempre que exista la relación, se estará dispuesto a luchar por el verdadero amor.

5.- El amor es un sentimiento natural.

Al igual que el perdón, el amor no es un sentimiento natural sino un mandamiento divino. El amor maduro no es simplemente un sentimiento intenso, sino un compromiso, una promesa, un pacto. El amor es algo que se tiene que aprender obedeciendo. El sentimiento van y vienen, pero el amor permanece firme. Un matrimonio comprometido en su amor no debe alarmarse cuando el sentimiento se debilita, sino que esta preparado para esas ocasiones y las aprovecha para fortalecer la relación.


“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros;

como yo os he amado, que también os améis unos a otros”

Juan 13:34



III.- CLASES DEL AMOR.

Existen cuatro diferentes clases de amor que se deben desarrollar en la relación matrimonial. Las cuatro clases son importantes para el matrimonio, no se puede escoger una y descartar las demás. Tampoco se puede pretender basar la relación de pareja en una sola desconociendo a las otras. Estas clases de amor son complementarias entre sí, cada una de ellas se basa en la otra. Cada una tiene su propio lugar especial y significativo en la relación.

Jorge Atiencia sugiere que en el Cantar de los Cantares, donde el rey Salomón les expresa el amor a su amada, se manifiestan plenamente las cuatro clases de amor.


“Es la voz de mi amado que llama: ábreme, hermana mía,
amiga mía, paloma mía, perfecta mía.....”

Cantares 5:2


1.- Amor Natural.

Es el amor dado por el afecto natural. Es el amor inherente a la naturaleza del ser humano. Es la clase de amor que comparten los padres con los hijos y los hermanos con las hermanas. Es un amor de hermanos, cuando los esposos se ven el uno al otro en primer lugar como tiene que verse todo ser humano. Este amor conlleva respeto, candor, protección y límites.

En el matrimonio esta clase de amor satisface la necesidad que todos tenemos de pertenecer, de ser parte de un círculo estrecho donde las personas se cuidan y son leales unas a otras. Puede ser amor con sentido de sacrificio. También es un amor que ofrece refugio emocional cuando las circunstancias del mundo se presentan difíciles.

En el matrimonio hay momentos en que la relación precisa tan sólo de un tratamiento de hermanos, donde la persona quiere un abrazo de un hermano, quiere tener el candor de familia nada más. La pareja que carece de esta clase de amor es como una casa sin techo, le penetran las lluvias. Pero cuando está presente este tipo de amor se encontrará una atmósfera de seguridad en la cual las otras clases de amor matrimonial pueden morar con seguridad y florecer.


“El amor sea sin fingimientos. Aborreced lo malo seguid lo

bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en

cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros”.

Romanos 12:9-10


2.- Amor de Amigos

Es la clase de amor que se identifica en la Biblia con el término griego filios. Es el amor filial que aprecia y tiene tierno afecto por el ser amado, pero siempre espera una respuesta. Es un amor de relación, camaradería, comunicación, amistad y confidencia. El amor filial hace que los esposos lleguen a ser amigos íntimos que disfrutan la cercanía y el compañerismo.

Los esposos que se aman con este amor comparten mutuamente los pensamientos, las actitudes, los planes y los sueños; las cosas más íntimas que no compartirían con ninguna otra persona. También comparten el tiempo y los intereses. Una vida matrimonial sin el amor filial sería insatisfecha, así en la relación sexual exista mucha pasión. Las parejas que no cultivan este amor terminan confiando más en otras personas que en el cónyuge.

3.- Amor Erótico.


Este es el amor de la pasión. Para identificar esta clase de amor se usa el término griego eros. Eros es el centro del deseo sexual y de los sentimientos románticos. Es el amor del placer, de la conquista, que no se limita a lo puramente carnal o sensual, sino que incluye la idea de anhelar unirse con el ser amado y el deseo de poseerlo.

El amor erótico es romántico, apasionado y sentimental. Así como el amor filial hace que los esposos sean amigos, el amor erótico hace que lleguen a ser amantes. Es un amor que debe ser apoyado por las otras clases de amor pues cambia y no dura por sí sólo toda la vida. El amor erótico promete que la relación durará para siempre, pero no puede mantener tal promesa por sí solo.

Cuando esta clase de amor se disfruta en el contexto duradero del pacto matrimonial ofrece maravillosas emociones y recompensas personales, que son un don y una creación de Dios mismo. Esta clase de amor se hace madura y enriquecedora cuando se domina el arte de amar que incluye todas las clases de amor. De esta clase de amor nos ocuparemos en el próximo capítulo.

4.- Amor Ágape.

Es el amor desinteresado, que en griego se expresa con el término ágape. Es el amor que actúa por gracia, el que siempre toma la iniciativa. Es el mismo “verdadero amor”. Es el amor totalmente abnegado que tiene la capacidad de dar y mantenerse dando sin esperar nada a cambio. El amor ágape valora y sirve en contraste con el amor filial, que aprecia y disfruta.

Ya hablamos del mayor ejemplo de amor ágape que se encarnó en Jesucristo. De las cuatro clases de amor, el amor ágape es el que se puede experimentar en el matrimonio de una forma inmediata, pues se da por una decisión de la voluntad y no depende de los sentimientos. Es un amor de acción, no de emoción. Se concentra en lo que se dice y hace , y no en lo que se siente.


“Y sobre todas estas cosas vestios de amor, que es el vinculo

perfecto”.

Colosenses 3:14


Un matrimonio que viva esta clase de amor puede sobrevivir a cualquier crisis por grave que ésta sea. Es la clase de amor que mantiene en marcha el matrimonio cuando las otras clases fallan o mueren. Este amor está conectado con una fuente eterna de poder, y puede continuar cuando toda clase de amor haya fracasado. Es un amor que depende de la gracia, sin importar cuán indigna de amor sea la otra persona. Lo importante es amarla. Así que cualquiera puede decidir ahora mismo comenzar a amar a su cónyuge con este tipo de amor, sin importar que respuesta se reciba.


IV.- FORMAS DE EXPRESAR AMOR.

Todo matrimonio debe ser alimentado por expresiones de amor y afecto. La necesidad de ser reconocido, aceptado y amado es evidente en todo ser humano, y debe ser suplida por sus seres más queridos.

El secreto del amor en el matrimonio está en descubrir la forma como le agrada al cónyuge que se le exprese el amor. Ya se dijo que es un error grave pretender amar al cónyuge “a mi manera”. El esposo y la esposa deben esforzarse para encontrar la forma como su pareja necesita ser amado.

En su libro “Los Cinco Lenguajes del Amor”, Gary Chapman afirma que existen cinco lenguajes o formas de como expresar amor. El autor del libro dice que en general toda persona se siente amadas cuando se le expresan esos cinco lenguajes, pero que normalmente uno de esos lenguajes prima en cada individuo.

En un matrimonio los esposos pueden tener preferencias diferentes en cuanto a sus lenguajes de amor. Cuando el esposo le expresa amor a su esposa de la forma como a él le agrada que se lo expresen, probablemente va a encontrarse con que su cónyuge está insatisfecha pues su forma de expresar amor es diferente a la de él, y ella esperaría que la amara como a ella le gusta que la amen.

La clave no está sólo en descubrir el lenguaje que nos agrada, sino en identificar cual es el lenguaje que más le gusta al cónyuge para así llegar a amarlo a la manera de el o ella, y no a la nuestra. Cuando alguien insiste en querer amar a su manera está siento egoísta con su cónyuge. Veamos los cinco lenguajes de amor.

1.-Palabras de Afirmación.

Cuando se habló de la comunicación, se vio lo importante que es en el matrimonio la expresión verbal. Con las palabras podemos recibir afirmación, ánimo y afecto, o podemos recibir rechazo y desvaloración. Hay personas que se sienten muy amadas cuando reciben de su cónyuge palabras genuinas y merecidas de afirmación y cariño. A las esposas, por lo general, les agrada que sus esposos les digan frecuentemente que “las aman”, y que no solo se lo demuestren con actos.

Quienes se identifican con este lenguaje de amor esperan recibir afirmación verbal por lo que son, por lo que hacen y por su apariencia. Es un hecho que cuando recibimos palabras estimulantes nos sentimos mucho más motivados para retribuir. Existen áreas donde las personas se sienten inseguras, es allí donde se espera que el cónyuge afirme con palabras de ánimo y no de critica. Para animar al otro se necesita ver el mundo desde su perspectiva, sólo así se podrá saber que es lo importante para nuestro cónyuge.


“Sean vuestras palabras siempre con gracia, sazonadas con sal

para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”

Colosenses 4:6


2.- Tiempo de Calidad.


En esta época donde todo es instantáneo poder dedicar tiempos para estar juntos como pareja resulta muy valioso. Muchas parejas que llevan años de casados, después de la luna de miel, nunca más se esforzaron por apartar espacios de tiempo para pasarla juntos. Dedicar tiempo al cónyuge es hacerle ver que nos interesa, que valoramos su compañía y que lo amamos.

El tiempo de calidad es apartar un espacio para dialogar, salir a pasear solos, o aún para jugar como se hacía de novios. Tiempo de calidad no significa que se tienen que pasar momentos juntos contemplándose a los ojos; significa que hacen algo juntos dedicándole toda la atención a la otra persona. El tiempo de calidad también incluye dedicar ratos para acompañar al cónyuge a hacer algo que le gusta, así eso no sea de mi agrado.


“Y estableció a doce, para que estuviesen con él.....”
Mateo 3:14


3.- Recibir Regalos.

Muchas personas sólo se sienten amadas cuando reciben expresiones tangibles de amor. Generalmente, para estas personas lo importante no es el valor de los detalles o regalos, sino la intención y la frecuencia con que se le den. Los regalos son símbolos visuales de amor. Todas las parejas nos dimos un anillo en la ceremonia matrimonial como símbolo espiritual y visible del pacto matrimonial.

Cuando el lenguaje de amor principal del cónyuge es el de recibir regalos, el otro puede llegar a ser un excelente dador, porque ésta es una de las formas de expresar amor más fáciles que hay. Muchas parejas pierden la costumbre de escribirse notas, de sorprender al otro con unas flores o un chocolate, perdiendo así la oportunidad de cultivar el amor en su matrimonio. El mejor regalo que se le puede dar al cónyuge es estar a su lado en los momentos difíciles.


“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la

iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”.

Efesios 5:25


4.- Actos de Servicio.

El modelo de los padres, unido a la personalidad, a la percepción del amor, las emociones, las necesidades y deseos; moldean las acciones en las personas. Sólo el enamoramiento puede variar esas acciones, es por eso que en el noviazgo se hacen cosas que nunca se hicieron en la casa de los padres (lavar la losa, arreglar cosas, cocinar, limpiar, etc.). El problema es que eso se hizo para enamorar al otro pero después de la boda ya no se vuelve a hacer. Ahora, si ese es el lenguaje de amor, el cónyuge tendrá que volver al tiempo del noviazgo.

Los actos de servicio normalmente le generan un esfuerzo a quien tiene que realizarlos para expresarle amor a su pareja. Estos actos cobran más valor cuando se hace más de lo esperado. Si los actos de servicio son la forma como su cónyuge se siente amado recuerde que él o ella estarán pendientes de sus acciones.


“Hijitos míos, no amemos de palabra, ni de lengua, sino de

hecho y de verdad”.

1 Juan 3:18

5.- Toque Físico.


Desde siempre se ha sabido que el toque físico es una forma de comunicar amor. Tomarse la mano, mirarse cariñosamente, abrazarse, besarse y aún tener relaciones sexuales son medios de comunicar amor al cónyuge. También a través de la presencia se expresa amor al otro. En la Biblia el toque físico era señal de bendición. Si el lenguaje de amor de su cónyuge es el contacto físico recuerde que el o ella se sentirá amado cuando usted lo abraza en momentos de tristeza.


“Dejad a los niños venir a mi..... y tomándolos en los brazos,
poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.

Marcos 10:13-16

Bendiciones.

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