LA COMUNICACIÓN


Cuando Dios decidió crear al hombre y la mujer, a su imagen y semejanza, y dijo en plural “hagamos a nuestra imagen”, estaba revelando que El es un Ser plural, que es “persona en relación “, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Así mismo el ser creado, varón y hembra, reflejarían su imagen como un ser plural, no sería un ser singular , individual sino un ser en relación, que se debería relacionar con sus congéneres y con el Creador. Esa relación se daría dentro de una comunicación cotidiana, de entrega y transparencia.

Mientras el ser humano dependió del Creador su comunicación fluyó de acuerdo al propósito divino. Fue después de la caída que se dañó la comunicación, no solamente con Dios, sino también con su prójimo, con su pareja. Ahora se miran uno al otro con nuevos ojos, ven su desnudez y sienten vergüenza, se culpan y se esconden. También se esconden de la presencia de Dios. No hay descripción más gráfica y más acertada de la dificultad fundamental de la comunicación entre los esposos que ésta reacción después de la caída.

“Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en
el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer
se escondieron de la presencia de Jehová Dios
entre los árboles del huerto”
Génesis 3:8

Sin embargo, el propósito de Dios de comunicarse con el hombre ha sido constante durante toda la historia de la raza humana. Es El Señor Dios quien busca al hombre en el huerto para comunicarse con él, pero éste no le responde porque su pecado lo avergüenza (Gn. 3:9-10). Igual sucedió con el pueblo de Israel en el desierto cuando Dios quiso hablar con cada uno de ello pero éstos se negaron por temor y prefirieron que les hablara por medio de Moisés (Ex. 20:18-19). Finalmente Dios restaura la comunicación directa con el ser humano a través de su Hijo (Jn. 1:1-18; Heb. 1:1-3). Y es que Dios sabe que mientras no se tenga una buena comunicación con El difícilmente el hombre o la mujer podrá comunicarse efectivamente con su pareja.

Resulta paradójico que entre mas posibilidades y medios tiene la humanidad para comunicarse (T.V., radio, prensa, internet, satélites, etc.) es la época en que menos se comunica. Lamentablemente esta crisis de comunicación también afecta a los matrimonios. La falta de una buena comunicación es el área que mayores problemas acarrea dentro de la relación de pareja. Según algunos estudios se ha encontrado que los matrimonios gastan en promedio tan sólo 37 minutos a la semana de conversación efectiva, esto equivale a 5 minutos diarios.


I.- IMPORTANCIA DE LA COMUNICACION.

La comunicación es fundamental para la supervivencia del ser humano, para la convivencia de la pareja, las buenas relaciones de la familia y de la sociedad, y la formación de la identidad y personalidad del individuo. De una buena o mala comunicación dependerá la autoestima de las personas.

La comunicación es uno de los aspectos más importantes en la relación matrimonial. A través de ella se expresan los sentimientos, los valores, los estados de ánimo, los planes y proyectos. Por medio de ella se afirma al otro o se le desvalora. A través de una buena comunicación se desarrollar la intimidad en la pareja.

Es por la comunicación con Dios que un matrimonio se puede sostener. La naturaleza de Dios es reflejada tanto en el hombre como en la mujer en la medida en que éstos se mantienen en comunicación con El. Así mismo Dios se da a conocer a sus seres creados por medio de la comunicación con ellos.

Ya se dijo que la comunicación en la pareja es importante por que las palabras que se expresen los esposos entre si tienen poder bien sea para construir o para destruir. La comunicación es un privilegio que Dios le ha dado al hombre, por eso éste debe ser responsable con ella.

“ Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada;
mas la lengua de los sabios es medicina. El labio veraz
permanecerá para siempre; mas la lengua mentirosa sólo
por un momento”
Proverbios 12:18-19


“La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera
hace subir el furor. La lengua de los sabio adornará la
sabiduría... El hombre se alegra con la respuesta de su
boca; y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!”
Proverbios 15:1, 23


“Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre...
Los labios del necio traen contienda; y su boca los azotes
llama..... Las palabras del chismoso son como bocados
suaves, y penetran hasta las entrañas..... Del fruto de la
boca del hombre se llenará su vientre..... La muerte y la
vida están en poder de la lengua....”
Proverbios 18:4, 6, 8, 20, 21


II.- CARACTERISTICAS DE LA COMUNICACION.

Muchos cree que como la comunicación es algo innato en el ser humano, entonces es fácil de desarrollar y no se preocupan por indagar sobre los diferentes aspectos que ésta incluye. La verdad es que la comunicación no es una tarea fácil, es algo que se tiene que aprender, que se desarrolla con disposición y esfuerzo de las partes involucradas. Además que requiere un buena inversión de tiempo.

III.- DEFINICION

El conocido consejero familiar Norman Wright define la comunicación como:

“un proceso (verbal o no verbal) mediante el cual se comparte
información con otra persona, de tal manera que ella
comprenda lo que usted dice. La comunicación incluye
hablar, y escuchar comprender”

IV.- DOS CLASES DE COMUNICACION.

La comunicación no sólo es “verbal”, también se da una comunicación “no verbal”. Si la comunicación fuera sólo verbal el proceso sería incompleto, ya que al mismo tiempo que nos comunicamos con palabras también nos comunicamos con infinidad de factores tales como gestos, miradas, diferentes tonos de voz, ademanes, movimientos corporales, símbolos, toque físico; aún con el silencio nos estamos comunicando.

Es “imposible” dejar de comunicarse, de alguna forma siempre nos estamos comunicando. También es imposible no responder pues el silencio ya es una respuesta. Con el silencio se pueden estar dando a entender muchas cosas, por ejemplo que no se está interesado en dialogar con la otra persona. También es imposible no valorar a través de la comunicación, pues el hecho de atender o no a un mensaje demostrará el valor o importancia que le damos a relacionarnos con la persona que lo envió.

Los factores de la comunicación “no verbal” pueden expresar lo que realmente se quiere comunicar o también pueden ocultar un mensaje que no se quiere decir directamente. Estos aspectos de la comunicación “no verbal” también pueden ser interpretados en forma diferente por la persona a quien se le envía el mensaje, dependiendo de las presuposiciones y prejuicios que tenga.

No se puede hacer una discriminación sobre cual de las dos clases de comunicación es más importante; lo cierto es que las dos hacen parte de una buena forma de comunicarse. Generalmente se percibe mas el mensaje “no verbal” y éste siempre reforzará a la comunicación “verbal”. De todas formas, los estudiosos del tema han concluido que la comunicación “no verbal” puede llegar a abarcar un 70% del proceso, mientras que la comunicación “verbal” tan sólo un 30%. Incluso de ha llegado a encontrar que en la relación entre hombre y mujer, ella puede alcanzar un 90% en su comunicación “no verbal”.

En muchas ocasiones se cree haber entendido lo que él otro está diciendo, sin embargo, lo que se escuchó no fue lo que el otro quiso comunicar. Esto es lo que indican los especialistas en comunicación cuando dicen que al comunicarse una persona puede estar trasmitiendo algunos de estos seis mensajes:

1. Lo que se quiere decir
2. Lo que se dice realmente
3. Lo que el interlocutor oye
4. Lo que el interlocutor cree que oyó
5. Lo que el interlocutor dice sobre lo que se dijo
6. Lo que se cree acerca de lo que el interlocutor dijo acerca de lo  que se dijo inicialmente.

V.- LOS TRES COMPONENTES DE LA COMUNICACION.

En muchas ocasiones la comunicación se a limitado a hablar solamente, es decir que se busca ser escuchado pero no se está dispuesto a recibir retroalimentación. Como se anotó en la definición, la comunicación incluye tres componentes:

Hablar - Expresarse
Escuchar - Valorar
Comprender - Intercambiar


1.- Hablar - Expresarse

Se ha pensado que lo más importante en la comunicación de la pareja es hablar demasiado o ser escuchado, sin importar que el otro comprenda o no. Esto a lo que lleva es a caer en una palabrería árida que en nada enriquece la relación matrimonial.

El expresarse dentro de la relación de pareja es fundamental e implica hablar por uno mismo en forma directa, asumiendo la responsabilidad por las palabra que se dicen. Hablar también implica buscar el momento, el sitio y las palabras adecuadas para una buena comunicación. Esto significa que para una buena comunicación es necesario invertir el “tiempo suficiente” para que no seamos mal entendidos. El salmista nos recuerda lo importante que es para una persona, en un momento dado, el hablar y no callar:

“Mientras callé, se envejecieron mis huesos...”
Salmo 32:3

Sin embargo, el hablar no siempre es bueno, como tampoco siempre es bueno el silencio (Sal. 39:1-3), tanto en el uno como en el otro se requiere de mucha prudencia. Una persona madura se conoce por su forma de hablar.

“¿Has visto hombre ligero en sus palabras ?
Más esperanza hay del necio que de él”
Proverbios 29:20

El apóstol Pablo nos enseña la secuencia que sigue una persona inmadura al hablar:

“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba
como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui
hombre, dejé lo que era de niño”
1 Corintios 13:11

Un niño y una persona inmadura primero habla, luego reflexiona sobre lo que dijo y finalmente juzga si estuvo bien o no, el problema es que ya puede ser demasiado tarde. Pero Pablo dice que cuando fue hombre, cuando maduró, dejó atrás lo de niño, es decir que aprendió a hablar. Probablemente a lo que se refiere es a invertir el orden de la secuencia: antes de hablar se juzga sobre lo que se va a decir, luego se piensa y finalmente si se habla. Si seguimos esa secuencia nos libraremos de muchos problemas.

Debemos tener en cuenta que hablar en la relación matrimonial es importante porque es así como le damos a conocer a nuestro cónyuge nuestros sentimientos y necesidades. Por eso cuando alguno de los dos es poco expresivo, siempre esperará que el otro le adivine sus sentimientos y necesidades. Pero cuando alguno es demasiado expresivo, buscará adivinar los sentimientos y necesidades del otro sin que este los exprese. Esto nos lleva a concluir que en la buena comunicación matrimonial se debe buscar un equilibrio, donde el que habla menos se esfuerza y se expresa más y el que habla demasiado aprenda a callar.
Cuando se vaya a hablar en situaciones conflictivas, como lo veremos en el próximo capítulo, se debe comenzar con el “yo”, esto es lo que se llama el “empoderamiento”. Es asumir la responsabilidad por los sentimientos propios. Es hacer “reclamos responsables” donde se reconoce la participación propia en la situación, y no se culpa al otro bloqueando la comunicación.

2.- Escuchar - Valorar.

Escuchar es algo que la mayoría de los esposos y esposas tienen que aprender, pues generalmente hablan pero no prestar atención a lo que el otro está diciendo. Escuchar implica prestar atención auditiva y corporal. Es aceptar y valorar lo que el otro está diciendo sin juzgarle. El aceptar no quiere decir que se está de acuerdo con lo que el otro está diciendo, significa que se entiende y valora lo que el cónyuge está diciendo y sintiendo porque es importante para él o para ella.

“todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar...”
Santiago 1:19

Escuchar eficazmente es estar seguro de haber entendido lo que la otra persona comunicó y no lo que nos parece que oímos, o lo que nos conviene oír. Escuchar significa que cuando alguien habla el otro no esta pensando en lo que le va a contestar cuando éste termine. Escuchar es algo más que esperar cortésmente a que nos toque hablar. Es recibir, aceptar y valorar el mensaje cuando nos lo envían, tratar de comprender lo que la otra persona quiere decir.

El no saber escuchar es quizás uno de los mayores problemas que se presenta en la comunicación matrimonial. Escuchar atentamente con la boca cerrada es una básica habilidad comunicativa necesaria en el matrimonio. Se dice que una persona suele oír solamente el 20% de lo que se le habla.

Dentro de la comunicación matrimonial se debe desarrollar lo que se llama “escuchar empático”. En los capítulos anteriores se ha dicho que algo que caracteriza a un matrimonio cristiano es la entrega y el deseo del bien del otro. Pues si existe un aspecto donde se viva esa entrega es en el “escuchar empático”. Este escuchar es una manera de atender a la comunicación de la otra persona, de forma tal que se captan con exactitud y claridad los pensamientos y sentimientos que exprese por medio de sus palabras. Es ponerse en el lugar del otro para captar al máximo lo que quiere decir, así se logra que se sienta valorado.

Para practicar el “escuchar empático”, es necesario despojarse temporalmente del yo propio. Requiere que quien lo practica no se ponga a la defensiva y que siempre considere válido lo que el otro dice. Es vivir esa renuncia de la que nos dio ejemplo el Señor Jesús.

“Con humildad, estimando cada uno a los demás como
superiores a él mismo, no mirando cada uno lo suyo
propio sino cada cual también por lo de los otros.
Haya, pues en vosotros este sentir que hubo también
en Cristo, el cual siendo en forma de Dios, no estimó
el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino
que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo...”
Filipenses 2:3-7


3.- Comprender - Intercambiar.

Además de hablar y escuchar la comunicación incluye un intercambio de información sobre el asunto, hasta llegar a una completa comprensión. Esta es la meta de una buena comunicación, para luego buscar una solución, o por lo menos un plan de acción.

Para que se llegue a una completa comprensión es necesario dedicar tiempo para el diálogo. Lo más seguro es que sea necesario “parafrasear”, es decir que hay repetir en forma acertada tanto el contenido como los sentimientos involucrados en el mensaje que fue enviado. Se debe “parafrasear” las veces que sea necesario hasta que los dos tengan la plena seguridad de que tanto el uno se ha hecho entender, y el otro ha captado completamente lo que se le quiso decir.

El entendimiento mutuo es básico en una relación tan intima como lo es el matrimonio. El marido y la mujer pueden llegar a saber mucho el uno del otro sin conocerse realmente a fondo. Pero es por medio de la comunicación que llegarán a conocerse, relacionarse y comprender el propósito de Dios para el matrimonio.


VI. NIVELES DE LA COMUNICACION.

Los especialistas en el tema de la comunicación la han clasificado en cinco niveles:

1.- Nivel cinco: Comunicación Superficial.
Es un tipo de comunicación donde no se requiere mucha confianza, ni transparencia. Se emplea solo para saludos, o para informar sobre ciertas actividades. La respuesta en este nivel es automática, no se comparte nada personal. Se emplean frases como “¿Qué tal?”, “¿Cómo está su familia?”, “Me gusta su vestido”.

2.- Nivel cuatro: Comunicación Informativa.
En este nivel sólo nos limitamos a transmitir lo que otros han dicho, pero sin ofrecer un comentario personal sobre el hecho. Es una comunicación similar a la que dan los noticieros de la TV. Se intercambia información sin comprometer nuestros sentimientos al respecto.

3.- Nivel tres: Comunicación de Ideas.
Aquí es donde se inicia la comunicación real pues la persona se involucra expresando sus ideas, opiniones, convicciones. Se comparten asuntos personales pero con cautela, pues si se nota que aquello que se dice no es aceptado, lo más seguro es que la persona se calle.

4.- Nivel dos: Comunicación de Emociones.
Ahora la persona dice lo que siente sobre los hechos, expresando temores, anhelos y
deseos. Se comparten sentimientos y emociones. Para llegar a este nivel de comunicación tiene que haber mucha confianza. También se requiere de sinceridad al expresar los sentimientos, pero se esta condicionado a la reacción del otro.

5.- Nivel uno: Comunicación Completa.
En este nivel existe completa transparencia y total confianza. Esta comunicación se da en mucha intimidad y se comparte sin barreras. Se da gran sinceridad y franqueza. Aunque se comparten emociones y sentimientos, se sabe que si no se esta de acuerdo por lo menos no será rechazado o desvalorado. Este es el nivel ideal que se espera de un matrimonio que llega a ser una sola carne.

VII. NORMAS PARA UNA BUENA COMUNICACION

Son muchos los aspectos que pueden ayudar para que la comunicación sea buena y efectiva, especialmente cuando hay conflictos de por medio, pero ese es tema del próximo capítulo, cuando se abordará el tema del Manejo de los Conflictos. Por ahora sólo se mencionarán algunos aspectos que pueden ayudar a que la comunicación sea como los esposos anhelan.

1. Como se anotó anteriormente, la comunicación es algo que se aprende, por eso las personas que carecen de la habilidad para dialogar tendrán que esforzarse para aprender. Se debe buscar aprender a cómo departir abiertamente con otros, a combinar las palabras, y a como concretar una respuesta.

2. Quienes tienen una pobre imagen de sí mismos pueden llegar a creer que no tienen nada que ofrecer como personas y que sus ideas carecen de valor, llegando a tomar la decisión de no comunicarse, pues no quieren correr el riesgo de ser rechazados o heridos si alguien no está de acuerdo con ellos. Estas personas deben enriquecer su autoimagen a través de la relación con Dios y deben ser apoyadas por otros que los afirmen.

3. Si en algún momento le parece que la comunicación no conduce a nada estará descalificando los sentimientos del otro e ignorando su necesidad de expresarse y ser escuchado. Es por eso que se tiene que apelar al amor al cónyuge y al Señor, para esforzarse en invertir tiempo en desarrollar el proceso de comunicación.

4. Si se quiere desarrollar una comunicación efectiva se tendrán que involucran los tres componentes de la comunicación, hablar, escuchar y comprender, de lo contrario se estará limitando el diálogo.

5. No bloquee la comunicación por falta de sinceridad, o por el enviar un doble mensaje. Sea claro al hablar, diciendo siempre la verdad con amor.

6. Una buena comunicación en el matrimonio no se logra cuando se quiere leer la mente del otro y se pretende adivinar lo que el otro está pensando. Tampoco se debe caer en el error de querer interpretar a nuestra conveniencia lo que se está diciendo.

7. Revise la actitud con la que aborda la conversación. Una actitud a la defensiva le llevará a la queja y hará que caiga en el error de buscar culpables. También es bueno revisar el tono de voz para no caer en el sarcasmo y la ironía. Piense bien las palabras que va a utilizar en el diálogo.
8. Una agenda oculta, o lo que se conoce como las presuposiciones o los preconceptos, harán que la comunicación no sea clara y que se bloquee.

9. El uso de generalizaciones no permitirá que la comunicación fluya y llevará a que la conversación sea vaga. Sea concreto y claro al hablar. Haga “reclamos responsables” y utilice el “parafraseo”.

10. No emplee el silencio para manipular, éste puede ser nocivo para la comunicación. Está bien que se necesite de tiempo para articular una conversación, pero el silencio debe ser manejado con sabiduría, no abuse de él.


“Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada
uno con su prójimo; porque somos miembros los unos
de los otros.....
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca,
sino la que es buena para la necesaria edificación, a
fin de dar gracia a los oyentes.....
Quítese de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería
y maledicencia, y toda malicia.....”
Efesios 4:25-32

Bendiciones.

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