PACTO MATRIMONIAL


El deseo de Dios siempre ha sido que los días del hombre y su familia “sean como los días del cielo sobre la tierra” (Dt. 11:21). Sin embargo, esto no siempre ha sido así pues instituciones tan importantes como el matrimonio ha venido perdiendo su importancia dentro de la sociedad actual. 

En muchos sectores el matrimonio ya no es tenido en cuenta, mientras que para otros es algo provisional, y en el peor de los casos es considerado como un mal necesario. Es algo pasado de moda. Incluso para muchos la felicidad o permanencia en el matrimonio es asunto de suerte como si se tratara de una lotería.

La verdad es que el estado de la relación matrimonial ha llevado a que aumenten el número de divorcios y separaciones, el abandono del hogar por parte de alguno de los cónyuges y en general el menosprecio por algo que en su concepción fue sagrado. La pérdida del respeto por “la palabra empeñada” ha hecho que nadie este dispuesto a luchar por lo que promete, y a que poco se crea en lo que se promete.



Claro que el estado de la relación matrimonial es el reflejo de lo que se vive en la sociedad. El pensamiento relativista del posmodernismo ha hecho que los absoluto ya no sea considerados, cada uno pone sus propias reglas y se acomoda a ellas como mejor le conviene. 

Esta forma de ver la vida ha hechos que el matrimonio se afecte pues éste ya no es gobernado por los principios divinos, sino que cada uno determina como mejor le parece. El hedonismo también ha hecho que la relación entre hombre y mujer se haya reducido a la simple búsqueda del placer, sin ningún compromiso que respalde una relación estable y duradera.

Pero a pesar de todo esto el matrimonio sigue hoy en día siendo un vínculo establecido por Dios y sostenido por El. Es por eso que en "Matrimonios con propósito" nos hemos comprometido a retomar los principios divinos establecidos para la relación matrimonial.


EL MATRIMONIO EN LOS DÍAS DE JESÚS

El ataque contra el matrimonio no es algo nuevo. Desde la antigüedad se sabe de momentos cuando se vivieron crisis al interior de las familias. 

Incluso se ha llegado a decir por parte de los historiadores que muchas de las grandes civilizaciones e imperios se desmoronaron cuando descuidaron el matrimonio y la familia. Lo que pasa hoy en día no es diferente a lo que sucedió en tiempos de Jesús.

Poco antes del tiempo de Jesús existían dos líneas de pensamiento con respecto al matrimonio y al divorcio. Por un lado estaba “la escuela de Hillel”, en encarnaba la línea de pensamiento de los fariseos.

Ellos consideraban que el pacto matrimonial se podía acabar y dar carta de divorcio si el esposo encontraba algo de su esposa que le resultara desagradable, podía ser cualquier cosa (si no le agradaba como cocinaba, o si roncaba, o si le encontraba algún defecto, etc.). Por otro lado estaba “la escuela de Shammai”, quienes consideraban que el divorcio sólo se daba por infidelidad. 

Esta forma de pensar era el resultado de una práctica muy común para los judíos, quienes acostumbraban a interpretar la ley a su manera, estableciendo sus propias normas. De allí que consideraran el  pacto matrimonial como una relación puramente humana. Algo parecido al relativismo de hoy en día.

Ante esta forma de pensar es que Jesús se pronuncia en Mateo 19: 3-11, cuando les hace ver a los fariseos su perspectiva del 
 pacto matrimonial:

• Dios es el Creador del matrimonio.
• El matrimonio estaba guiado por la voluntad Dios.
• Los principios para el matrimonio eran establecidos por Dios.
• Mientras el matrimonio permaneciera en los principios divinos Dios lo sostenía.
• La meta del matrimonio es que los esposos sean “una sola carne”
• El divorcio se da sólo por “la dureza del corazón” de ellos.
• Jesús vino para restablecer el concepto original.


“Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió
repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así”.
Mateo 19:8

Para Jesús la relación matrimonial había perdido de vista el concepto divino original. Como consecuencia de esto el matrimonio pierde su santidad, su fortaleza y estabilidad; la familia y la sociedad sufren.

Ese mismo propósito de Jesús de recobrar el concepto del 
 pacto matrimonial debe estar en cada matrimonio cristiano. El problema está en que para entender ese pacto se necesita un cambio de corazón. De un corazón duro a un corazón obediente.

Bendiciones.

Jorge Rojas y Luz Elena Pérez

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