SABIDURÍA PARA FIJARSE METAS


Todo lo que aprendamos de la Palabra de Dios debemos llevarlo a la práctica, aplicar las enseñanzas y obedecer para así comenzar a ver fruto.

No podemos retroceder, debemos fijar nuestra mirada hacia lo que está delante  sin mirar a los lados, sin mirar hacia atrás, para poder cumplir el propósito para el cual fuimos creadas.
 
El siguiente versículo nos enseña a mirar rectamente con "ojos sanos".
 
"Tus ojos miren lo recto y diríjanse los párpados hacia lo que tienes delante" 
(Proverbios. 4:25)

En  ocasiones usamos mucho el "yo siento", "yo creo", "yo puedo", "yo necesito", pero es cuando dejamos el "yo" cuando aflora la mujer espiritual.

No hablamos de abandonar tus anhelos sino de dejar que, en momentos de quietud, Dios te muestre lo que quiere para ti, sabiendo que en Dios nunca vas a retroceder.

Cuando entendemos que Él no cambia, que es inmutable, entonces eso nos hace estar firmes y no retroceder. Cuando esto sucede, andamos en libertad.



Debemos tener sabiduría para fijarnos metas, aunque sean pequeñas, y es muy importante fijarnos metas  no solo en lo espiritual sino también en lo personal.
Plantearnos metas cortas como por ejemplo:  comida sana, organización, estudio,... pero no basta con solo planteárselas, debemos comenzar a realizarlas, ir dando forma a las ideas.

Para ejecutar las ideas debemos invertir tiempo y puede que otros no compartan lo que vamos a realizar y se burlen y cuando viene el ataque muchas veces nos preguntamos "¿quién me mandó a meterme en este lío ?
En muchas ocasiones las miradas y las burlas de otros impiden que sigamos adelante y tenemos ganas de tirar por la borda los sueños, los objetivos, las metas, pero es ahí cuando tenemos que fijar la vista al frente y seguir adelante.
 
Cuando vencemos el ataque y no dejamos que las cosas pequeñas nos distraigan entonces viene el triunfo, el premio, la recompensa.

Otro aspecto muy importante es vencer la desgana y la desidia.



Para poner en marcha y sin retraso las metas y los objetivos debemos:

1.- Olvidar lo que quedó detrás.

2.- Tener en cuenta que lo más importante es avanzar en el tiempo oportuno, llegar a la meta, No creas que si otro te adelanta eso significa que tú no lo lograrás. Sigue adelante sin desfallecer, no importan las circunstancias.

3.- Proseguir la marcha sin distraer la mente en otro objetivos.

4.- Proponerte metas cortas para empezar.

Una de nuestras metas debe consistir en ser  mujeres integrales, desarrolladas en el Señor, en el hogar, bien organizadas, buenas compañeras y amigas, buenas esposas y madres, sabiendo que el que nos llamó, también nos capacitará para llevarlo a cabo.
 
En Dios no debemos tener temor.


Alinearse con el cielo es 
empezar a descubrir los propósitos divinos.
 Stephanie Millan

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