EL SERVICIO


Juan 13: 3-5

“Jesús sabía que el Padre le había dado autoridad sobre todas las cosas y que había venido de Dios y regresaría a Dios. Así que se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura y echó agua en un recipiente. Luego comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura”


Hablando de servicio, es enorme el privilegio que tenemos los hijos de Dios de llevar a cabo un servicio que tiene valor en lo eterno, que no es efímero, que no se queda anclado en tierra, sino que trasciende más allá, agradando el corazón del Padre si se hace con excelencia y con el deseo dar gloria a Él.

Cualquiera que sea el lugar donde el Señor te haya plantado, sirve, cumple su voluntad sin quejas y la recompensa llegará del cielo.

¿El mayor ejemplo de servicio? Como no podía ser de otra manera: JESÚS, muestra de compasión, humildad y SERVICIO.

Jesús conocía cual era su llamado y concluyó su ministerio sirviendo en amor, ese amor incomprensible que le llevó a la cruz para que su servicio nos diera la vida eterna.

Existen tres aspectos que determinan tu servicio:

* Seguridad de quien eres y de lo que tienes.
* Seguridad de donde vienes.
* Seguridad a donde vas.

Debes saber quién eres en Dios, que ha puesto Dios en tus manos y debes conocer el propósito de tu llamado, de esta manera, nadie podrá detener lo que Dios quiere que hagas, aunque en ocasiones no seas entendido por los que te rodean, independientemente de que te señalen, tú hazlo bien, hazlo para Él.

El ministerio, el llamado, el servicio avanza cuando tú te comprometes.


Nadie puede limitar tu servicio a Dios.

¿Te has preguntado cuáles son tus planes? ¿Qué estás haciendo en la actualidad? Los dones que el Señor te ha dado, las oportunidades que está poniendo delante de ti úsalas y hazlo con diligencia porque el tiempo se agota

No pongas límites, tú cerciórate de hacer tu parte y puedes estar seguro que el Señor hará lo que que corresponde, solo preocúpate de ser un instrumento en sus manos, aunque solo sea para “lavar los pies”, hazlo con excelencia, sin esperar aplausos, porque la única mirada que importa es la de tu Creador.

Jn.13:12-17

“Después de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, se sentó y preguntó:
—¿Entienden lo que acabo de hacer? Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy. Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Les digo la verdad, los esclavos no son superiores a su amo ni el mensajero es más importante que quien envía el mensaje. Ahora que saben estas cosas, Dios los bendecirá por hacerlas.”


Les di mi ejemplo para que lo sigan.
(vs.15)

Sigamos el ejemplo de Jesús.

(Anotaciones y reflexiones extraídas de la predicación · El Servicio del Señor · del Pastor Jorge Rojas)


Sirve con sonrisas y alegrías del corazón,
con paso firme y vista en el cielo,
allanando los caminos y entregando en mano
cartas de amor escritas en la cruz.
Sirve, sin verte, solo mirando al frente
extendiendo la compasión de Jesús
en los senderos de tristeza que otros transitan,
esculpiendo faros para que no se pierdan,
salpicando sus pasos de sonrisas de fe,
de esperanzas perennes de esas que nunca se dejan.

¿Aún no sabes que hacer? SIRVE.



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