EL ALTAR DE INCIENSO

 

En tiempos del Antiguo Testamento, el Altar del Incienso que se encontraba el el Tabernáculo era un tipo de la intercesión de Cristo y para que el sacerdote llegara hasta él ante tenía que haberse producido un sacrificio y antes que esto una consagración.
¿Cuál es el motivo por el que nosotros podemos acercarnos libremente a orar ante el Señor?

Porque Cristo ya hizo el sacrificio, nos lavó con su sangre y nos dio vestiduras espirituales y el Espíritu Santo nos ha ungido, consagrado, separado.

Nuestro altar está en el cielo y tenemos entrada a través de Jesucristo, Él es nuestro sumo sacerdote.

“Y cuando tomó el rollo, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Cada uno tenía un arpa y llevaba copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones del pueblo de Dios”
Apocalipsis 5:8


Nuestras oraciones están “almacendas” y Dios las contesta en el tiempo perfecto las que están bajo su perfecta voluntad.

La oración que levantamos a Dios, en sí es imperfecta, pero Él las ve con agrado cuando ve al Justo, a Cristo siendo el El Altar de Incienso celestial la "sede de gobierno celestial" ya que es allí donde el Padre, a través del Hijo gestiona todas nuestras oraciones.

Cuando nuestras oraciones No son contestadas, incluso en su No se está mostrando el propósito de Dios.

Alguien, en algún momento, oró por nosotros, así que nuestra oración por otros debe estar presente siempre en nuestra vida.
 
*Cristo es nuestro abogado Todopoderoso en el cielo y misericordioso que intercede ante el Padre por otra oportunidad cuando caemos.

*El Espíritu Santo, nuestro ayudador Todopoderoso en la tierra, nos levanta, nos aviva. Por tanto no estamos solos. 




Como hijos de Dios tenemos una serie de beneficios que Jesucristo alcanzó para nosotros:

- Toda culpabilidad quedó clavada en la cruz.

- No hay más derrota, Cristo obtuvo la victoria.

- No hay mas esclavitud, Cristo nos hizo libres.

- Él ha perdonado todas nuestras iniquidades, ha sanado todas nuestras enfermedades.

- Él nos ha rescatado de la fosa.

- Él nos ha coronado de bondad y compasión.

- Nos ha renovado, renueva nuestra fuerza como a las águilas.

 
A la hora de preparar el Incienso que se derraba en el Altar de Incienso el Señor dio dirección de cómo hacerlo, en Éxodo 30:34-36 lo podemos encontrar:
“Dijo además Jehová a Moisés: Toma especias aromáticas, estacte y uña aromática y gálbano aromático e incienso puro; de todo en igual peso, y harás de ello el incienso, un perfume según el arte del perfumador, bien mezclado, puro y santo.

Y molerás parte de él en polvo fino, y lo pondrás delante del testimonio en el tabernáculo de reunión, donde yo me mostraré a ti. Os será cosa santísima.”


* Estacte .- Es la resina que se extraía de un árbol y éste lo producía de una forma espontánea.

De igual manera nuestra oración debe fluir de una manera espontánea desde nuestro corazón, sin oraciones ni rezos repetitivas.


* Uña aromática.- Es muy apreciada por su perfume y se extraía de la concha de un molusco, se tomaban las dos “tapas” del moluscos, las conchas y se quemaban desprendiendo un olor fuerte pero agradable.

Igualmente el Espíritu Santo da fuego a nuestras oraciones.

Nuestras vidas tiene que pasar por le fuego y después de salir de la prueba salimos fortalecidos cuando damos gloria a Dios y esto desprende de nuestra vida un aroma agradable a Dios.

* Gálbano.- Se extraía de los tallos de un arbusto, se magullaban esos tallo y se extraía una resina perfumada y se consideraba que tenía propiedades medicinales siendo un remedio vigorizarte que vida.

De la misma forma, la oración y la adoración vigoriza nuestra vida. La oración da vida, pueden levantar a los muertos físicos y espirituales.

* Incienso Puro.- Las anteriores especias se tenían que mezclar con incienso puro, éste potenciaba los aromas y así producía el aroma que Dios quería.

El incienso puro simboliza a Cristo, por tanto, nuestra oración tiene que estar impregnada absolutamente de Cristo para que el aroma de nuestra oración llegue al Padre.

Jesús da aroma a nuestra oración la perfecciona y la completa. El es el único Incienso Puro, sin mancha que podría entrar al Padre.

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